Maparari Tierra de Turas
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Historia

[ Rasgo Geográficos e histórico de Mapararí ]

Mapararí de Ayer

[Las Escuelas]

[El Macano]
[El Primer Dispensario]
[El Carnaval]
[La Semana Santa]
[Las Fiestas de Mayo]
[El Baile de las Tura]
[Las Pascuas de Navidad]
[El Baile de Los Locos]
Fuente: Mapararí de Ayer – Mapararí de Hoy. Mayo, 1.983
 
              
 

Rasgos geográficos e históricos de Mapararí

        Como parte de la hermandad de pueblos que integran la geografía del estado Falcón, nos encontramos con la prodigiosa región de Mapararí. Desde su pronunciación el nombre nos alienta con el sabor de tradición indígena que caracteriza nuestro pasado histórico geográficamente, Mapararí, capital de la parroquia del mismo nombre se halla al este de Churuguara a 800m de altura con una temperatura media anual de 22.5°, precipitación anual media de 1900mm, conjuntamente con las parroquias Churuguara, Agua Larga, conforman el Municipio Federación.

        Sus características fisiográficas se corresponden a las propias del sistema orografico coriano, pero con relieve menos abrupto, laderas suaves y predominio de valles que han sido favorecidos por la naturaleza en la posesión de suelos fértiles y la distribución de un régimen pluviométrico bastante regular. como consecuencia de estas condiciones dadas por su ambiente natural, el espacio agrícola de Mapararí es uno de los mas extensos y productivos del Municipio Federación. En concordancia a la interdependencia hombre naturaleza sus pobladores han hacho de su hábitat un binomio permanente, hasta ayer el sector agrícola vegetal generó los mayores ingresos a su población activa, en la actualidad el soporte lo sustenta el sector agrícola animal. Pudiera hablarse en este caso. de un trasiego en el desarrollo de su economía por las repercusiones que tuvo esa variación en las propias relaciones de producción del sector rural de la parroquia.

        Su geografía jurisdiccional esta formada por un rosario de caseríos y aldeas –en total treinta y cuatro- que nos muestra la realidad de la geografía regional de nuestro estado; la prolija división política-territorial en el mayor numero de municipios y parroquias que pueda tener entidad alguna en Venezuela.

        En el recuerdo de los hijos de Mapararí son de evocación lejana los nombres de: Sabanalta, La Plaza, El Resbalón, El Docore, Chimpire, La Veguita, El Juzal, El Roble, El Tural, Real y Medio, Santa Rosa, Las Tiburcias, La Libertad, Paracotes, El Real, La Garza, Duvisí, Pueblo Nuevo, San Jose, Cambuyón, San Pedro, La Florida, Bella Vista, Marirí, El Corozal, La Chara, Pozo Redondo, Las Crucecitas, El Paraparo, Cerro Colorado, Quebrada de Olla, El Tigre, Quebrada Seca y Pararilla. Completan el marco geográfico; La Sabana, El Manteco, el valle y el Vagón que en conjunto forman Mapararí como casco de la capital de la parroquia. Igualmente nunca podrán escapar a la memoria de los hijos del ayer; las fuentes de agua del El Macano y el Nacimiento y los pozos de el Pozón, L Curva, La Quebrada, el Chipopo y El Galán.

        En el aspecto humano, el territorio de la parroquia Mapararí, queda comprendido en al área cultural Jirahara-Ayamán, según la clasificación que ha hecho el Dr. Miguel Acosta Saignes de los aborígenes venezolanos a fines del periodo prehispánico y que se refuerza, con el criterio sustentado por el Dr. Pedro Manuel Arcaya, en su obra “Historia del Estado Falcón”, cuando ubica a los primeros pobladores de esta región, como descendientes de los Ayamanes.

        Resulta impreciso señalar desde cuando data el asentamiento definitivo que dio origen al Mapararí actual, pero sí posemos afirmar, que para finales del siglo pasado y en los umbrales del presente, debió producirse el agravamiento principal de los núcleos que a la postre constituirían el centro urbano de su capital. Tal afirmación la fundamentamos en el simple hecho de que ya para el censo de 1936, del total de 31.061 habitantes que sumo el municipio Federación, 8.264 estaban en su jurisdicción. Es obvio pensar, la mayor proporción de sus efectivos residían en la capital de la parroquia. Además es conveniente agregar, de acuerdo a los mismos resultados oficiales del censo, la Parroquia Mapararí, solo era superado en población por la parroquia Capital (Churuguara), con un total de 11.932 habitantes.

        El comportamiento demográfico posterior, manifiesta las siguiente características: para 1.941 el Municipio totalizo 36.088 habitantes de los cuales fueron censados en Mapararí 10.174; para el año de 1.950, el censo de todo el municipio globalizo 31.999 habitantes y para Mapararí 6.821.

Los últimos datos estadísticos falta datos actuales

Agua larga, Paují, Independencia,

 

Mapararí de Ayer

Las escuelas

        La primera escuela del pueblo fue la de Doña Flora de Franco. Quedaba en una casa en cruz del el Macano cerro arriba, largo el camino. Los muchachos iban a la luz de la esperanza, con el bulto terciado y el libro de Montilla. Al paso de unos años en noble cruzada desde La Vela y los Andes lagaban, Jesús Blanchard y Florentino Triana a reforzar la hidalga y primera escuela. Estrictos y de recto proceder, ordenaron en grados los peldaños del juvenil aprender. Fue de transito el paso de estos hombres por el pueblo, pero dejaron hondas huella. Trascurrido el tiempo, sus alumnos añoran las dictas enseñanzas de aquellos amigos y buenos maestros.

El Macano

        El bosque de el macano lo cruzaban dos vías; por arriba la carretera penetraban en su espesura y en la quebrada había un puente de madera; por la parte de abajo quedaba “El Chorro”. El agua bajaba por un canal a una alberca grande en permanente y abundante caída. Allí se llenaban los barriles cuarentavos, tinajas, chirguas, pimpinas y taparas. A las residencias llevaban el agua unos trabajadores que les decían los “Peones Caseros”, estos, además buscaban la leña y el pasto para los animales que se utilizaban en mulas y burros, a los cuales se les ponía un apero o enjalma con su sillón, mientras se acomodaba la carga, de un lado, usaban una horqueta que le decian “muchacho” o “muchachero”.

        En principio le decían “La hacienda de los sotos y La quebrada de Tuquinemo”, después el Valle. El agua era tibia y manaba entre dos piedras (en nacimiento), un poco salobre y se usaba para los oficios en las casas, no obstante muchas personas lo tomaban en vista que El Macano quedaba muy distante.

El primer Dispensario

        El presidente de la junta Comunal era Víctor R. Méndez, el Recaudador Aurelio Cordero y Benjamín Primera, el Secretario. No había médico en el lugar, la gente enferma acudían en su mayoría a Don Belarmino Vásque y el doctor Ríos en Churuguara. El maestro de una de las escuelas, era nativo de La Vela, se llamaba Jesús Blanchard y nos recomendó una joven enfermera oriunda de Guaibacoa de nombre Amadora Zavala. Mediante gestiones ante las autoridades competentes logramos traerla a Mapararí. Se le acondiciono una pieza en una casa y allí funcionó el primer dispensario de este pueblo. Aquella joven deseaba continuar sus estudios y se logró conseguir una beca ante el ejecutivo del estado Falcón, y se marcho a la Escuela de Enfermeras de Caracas. Años más tarde, ya graduada, Amadorita llego a desempeñar la Dirección de ese misma Escuela y estudiosa como siempre, hoy ejerce una cátedra de medicina en la Universidad de Mérida.

El Carnaval

        Competencia graciosa entre reinas de la otra Banda y el Vegón. En la tarde, el vistoso y florido desfile de ha caballo por la calle, uno que era blanco, lo pintaban de varios colores. En las casas, el encuentro de comparsas, en el baile el remolino de papelillos y serpentinas, esparcido por la brisa, el blanquecino perfuma de la papeleta de polvo sonrisa.

La Semana Santa

        Aquel Mapararí en su semana santa, hasta el miércoles llegaba la jornada, el resto de los días con devoción se veneraban, con la procesión de santas Imágenes. Silencio y tranquilo, en las casas lotería y trompito se jugaban. Conserva de lechosa con manjar al visitante se obsequiaba. Afuera los muchachos echaban trompos y volantines elevaban y como las metras eran caras, los burritos los hacían de parapara. El domingo de Gloria mientras Judas de quemaba, alguien en satíricas rimas leía las cosas que en el testamento legaba.

Fiesta de Mayo

        Aquel Mapararí de sus alegres y entusiastas fiestas de mayo en honor a San Isidro Labrador, su patrono. Nueve misas se cantaban. En la plaza, juegos y bazares entre el estruendo ruido de los cohetones y recamaras que Chucho Romero con esmero preparaba. El juego de bolos que era permanente; tres muñecos, seis de cada lado y doce el del medio que le decían "La Vieja", si la sacaban del otro lado del matache, valía veinticuatro y se terminaba el partido.

El Baile de las Turas

        Aquel Mapararí del intrincado camino al caserío en noche sin luna, a oscura, iluminaba el cocuyito, la trocha al patio de la casa grande. En un círculo, hombre y mujeres de manos callosas entrelazaban los brazos, en un ritmo, un paso adelante, un paso atrás, al compás de las maracas, de los tonos de la carama del venado y la flauta de carrizo. Era el Baile de la Turas, vestidos ancestral de Ayamanes. Guarapo fuerte y mazamorra en la noche tomaba y al día siguiente, cuando el baile termina, en fila sus integrantes al mismo ritmo caminaban hacia un frondoso árbol que para el rito se usaba. Manojo de mazorcas, cañas, yucas y otros frutos, en acción de gracias, a dios de la cosecha le ofrendaban. Tiempos después, Don Belarmino Vásquez trajo las turas al pueblo y en un solar de una de su propiedad, se bailan desde entonces, todos los años durante las festividades de las Virgen de las Mercedes en el mes de Septiembre. Lo que equivale decir; Don Belarmino, institucionalizo las Turas, las dio a conocer y las incorporó al folklore regional y nacional.

Las Pascuas de Navidad

        Aquel Mapararí en la proximidad de las pascuas de navidad, las anunciaba el resonar de la guarura que soplaba el hombre humilde con el niño Jesús en su caja de cristal. Tocando una campanilla en la puerta decía: "Dios en esta casa", y al preguntarle de ¿Dónde viene el niño? Contestaban -de cualquier parte-mientras tanto se arrequintaban las cuerdas de los cuatro, guitarras y violines. Se calentaban los tambores y los capachos para las maracas y se organizaban los conjuntos de parrandas de: Bella Vista, San José, San Pedro, Duvisí, La Florida, El Valle y otros lugares. En la noche buena los cantores con el flux de dril recién planchado, preguntaban por el dueño de la casa para desearles el bienestar en décimas y aguinaldos propios como ellos mismos, sin imitar a nadie. Al terminar el estribillo, recibían en recompensa las "muchas gracias, pase adelante" un trago de cucuy y el plato de hallacas. Así continuaba la parranda por el pueblo, de casa en casa.

El Baile de los Locos

        Igual que la pascua, por anticipado se preparaba esta fiesta, mascara y disfraces confeccionaban en secreto y el día del evento, disimulando la voz y cambiando de gestos, con música y cohetes salía por la calle el cortejo. Baile, alaridos, gritos, muchachos y mujeres se escondían aterrados. Para evitar problemas; los negocios cerraban sus puertas, cuando la calle iban los locos sueltos, el que de lucifer o diablo hacia las veces, con cachos y rabo, amenazaba a la gente con la punta de un fuete. Declinando el día, terminaba la fiesta del veintiocho de Diciembre, "Día de los Inocentes"

 
     
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